El Ministerio de Sanidad ha actualizado, a fecha 12 de noviembre, la “Estrategia de detección precoz, vigilancia y control de COVID-19”, documento revisado por la Ponencia de Alertas y Planes de Preparación y Respuesta y por la Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial.

Uno de los puntos clave para controlar la transmisión del COVID-19 es la detección precoz de todos los casos compatibles con la enfermedad, y por ello, esta estrategia pretende dar respuesta a esta capacidad de detección y aislamiento de casos confirmados y sospechosos, así como al rastreo y vigilancia de los contactos estrechos de los mismos.

Estrategia de detección precoz

La estrategia define tres objetivos principales:

  1. La detección precoz de los casos con infección activa por SARS-CoV-2.
  2. El establecimiento precoz de las medidas de control necesarias para evitar nuevas infecciones
  3. La disponibilidad de la información necesaria para la vigilancia epidemiológica, con un nivel de desagregación y detalle adecuado.

Para lograrlos establece una serie de medidas que están en revisión permanente en función de la evolución y nueva información que se disponga de la infección por el nuevo coronavirus.

 

Los cambios más significativos respecto a la versión de 22 de septiembre son:

  • Se incrementa el periodo que deben cubrir las reservas de cada CCAA para evitar roturas de stock, pasando de 14 días de trabajo a un mínimo de 8 semanas.
  • Se incorpora una nueva sección para el manejo de los casos sintomáticos con nueva PCR positiva y antecedentes de infección resuelta. Estos casos de posible reinfección, de momento no se declararán al SIVIEs (herramienta de vigilancia que gestiona el Centro Nacional de Epidemiología).
  • Se afina más en las pruebas de detección de casos, exigiéndose una sensibilidad mayor o igual al 80% y una especificidad superior o igual al 97%, siguiendo para ello los criterios de la OMS.
  • Manejo de casos de COVID- con infección activa:
    • dentro del ámbito hospitalario, se podrá dar el alta en caso de hospitalización, aunque la PCR siga siendo positiva manteniendo el aislamiento domiciliario al menos 14 días desde el inicio de síntomas. A partir de esos 14 días se podrá finalizar el aislamiento si han transcurrido tres días desde la resolución de la fiebre y el cuadro clínico (antes 10 días desde el alta con mínimo de 3 días sin síntomas, pudiendo reducirse si la PCR es negativa).
    • en caso de residencias para mayores y otros centros socio sanitarios. Para casos confirmados que no cumplan criterios de hospitalización se mantendrá un aislamiento hasta transcurridos tres días desde la resolución de la fiebre y del cuadro clínico, con un mínimo de 14 días desde el inicio de los síntomas (antes 10 días).
  • Actuaciones sobre los contactos estrechos:
    • Cuarentena y vigilancia: además de la cuarentena de los 10 días posteriores al último contacto con un caso confirmado, de forma adicional, se indicará que durante los 4 días siguientes a la finalización de la cuarentena se siga vigilando la posible aparición de síntomas.

La prueba diagnóstica de inicio será preferentemente una PCR, pudiendo utilizarse un test rápido de antígeno en función del ámbito, disponibilidad y operatividad (antes opcionalidad de inicio entre PCR o test de antígenos).

 

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