Un excesivo incremento de temperatura durante los meses de verano puede provocar un aumento de la morbilidad, tanto en el ámbito cotidiano como laboral.

Con el objetivo de reducir el impacto sobre la salud de la población como consecuencia de este exceso de temperatura, desde 2004 el Ministerio de Sanidad pone en marcha durante los meses de junio a septiembre el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de Efectos de los Excesos de Temperaturas Sobre la Salud.

El periodo de activación para 2021 es del 1 de junio hasta el 15 de septiembre, con un criterio de flexibilidad que permite la activación fuera del mismo hasta el 15 de octubre.

 
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El Plan establece las medidas para reducir los efectos asociados a las temperaturas excesivas y para coordinar las instituciones de la Administración del Estado implicadas, proponiendo además acciones que puedan ser realizadas con las CCAA y Administración Local.

Para ello establece las acciones previstas para la prevención y control, y las estructura en varios niveles de actuación según el nivel de riesgo alcanzado como consecuencia del incremento de las temperaturas.

Estos niveles de actuación dependerán del establecimiento de las temperaturas umbrales, que deberán ajustarse a cada zona puesto que el territorio español presenta una importante variabilidad geográfica que es necesario tener en cuenta a la hora de proponer estos límites y aplicar las medidas de control y de protección de la salud.

 

 

Niveles de riesgo según días de superación de temperaturas umbrales

Niveles de riesgo


Dentro del Plan se establecen también una serie de acciones preventivas asociadas a cada nivel; medidas que se pueden consultar accediendo al documento completo del Plan de 2021.

Plan Nacional de Actuaciones Preventivas 2021

 

Acceso a recursos Plan verano 2021

 

La exposición humana a las temperaturas ambientales elevadas puede provocar una respuesta fisiológica insuficiente del sistema termorregulador, alterando las funciones vitales cuando el organismo es incapaz de compensar estas variaciones de temperatura corporal.

Son muchos los colectivos de personas trabajadoras que por las características de su actividad están expuestos a sufrir las consecuencias del estrés térmico. Es por ello que ante las olas de calor de esta temporada, y con el objetivo de evitar accidentes laborales, se deben aumentar las precauciones.

Alguna de las medidas básicas recomendadas son:

  • Evitar la exposición al sol en las horas centrales del día.
  • Informar al personal de la empresa sobre la carga de trabajo y el nivel de estrés térmico que tendrán que soportar, así como sobre los riesgos de sufrir un golpe de calor.
  • Conocer los síntomas de los trastornos producidos por el calor: mareo, palpitaciones, dificultades respiratorias, palidez y sed extrema.
  • Hidratarse continuamente.
  • Utilizar gorras y cremas de protección solar, junto con ropa ligera que permita la transpiración.
  • Seguir una buena alimentación y descansar al menos 8 horas diarias para que el nivel de tolerancia al calor se mantenga alto, así como para reponer las sales minerales perdidas a través del sudor.

Para ampliar toda esta información se pueden consultar las siguientes publicaciones, en las que además de describir los factores de riesgo se recogen una serie de medidas preventivas para eliminarlos, o al menos, para reducir sus riesgos.

ErgaFP 69 – Trabajo y calor

 

ErgaFP 99 – Golpe de Calor

 

Guía para la gestión de la PRL por exposición al calor_UMIVALE

 

Estrés térmico – Recomendaciones (guía de OSALAN)

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