Innovación en la Comunicación en Prevención de Riesgos Laborales


3| Comunicación y Prevención de Riesgos Laborales


3.1.- Comunicación y PRL


Cuando la comunicación es estratégica ayuda a vencer la resistencia a los cambios que se observan en todas las organizaciones. Además, evitando imposiciones unilaterales y apostando por la motivación, la comunicación hace posible que los cambios no terminen en fracaso.


La comunicación es una disciplina inherente e inseparable de la Prevención de Riesgos Laborales en una organización, donde la escucha activa y el diálogo con los grupos de interés se convierte en una dimensión fundamental de la prevención.


Investigadores de la Escuela de Chicago pusieron de manifiesto a principios del siglo pasado que “muchos conflictos, y una buena parte de la ineficiencia laboral, nacen de ese aislamiento o telón, que impide que la orden clara e incluso el espíritu de las más razonables propuestas, lleguen a su destino”. Esta afirmación cobra mayor sentido aún si cabe cuando hablamos de seguridad y salud laboral.


La gestión de Prevención de Riesgos Laborales (PRL), para que sea eficaz, exige que:

» La PRL deberá integrarse en el conjunto de actividades y decisiones, tanto en los procesos técnicos, en la organización del trabajo y en las condiciones en que este se preste, como en la línea jerárquica de la empresa, incluidos todos los niveles de la misma.
» La integración de la prevención en todos los niveles jerárquicos de la empresa implica la atribución a todos ellos y la asunción por éstos de la obligación de incluir la prevención de riesgos en cualquier actividad que realicen u ordenen, y en todas las decisiones que adopten.

El establecimiento de una intervención de prevención de riesgos integrada en la empresa supone la implantación de un plan de prevención de riesgos que incluya la estructura organizativa, la definición de funciones, las prácticas, los procedimientos, los procesos y los recursos necesarios para llevar a cabo dicha intervención.


Las empresas que deseen alcanzar criterios de excelencia en materia de seguridad y salud deben estructurarse y funcionar de manera que puedan poner en práctica, de forma efectiva, sus políticas de Prevención de Riesgos Laborales y la creación de una cultura positiva que asegure:

» Una participación y un compromiso a todos los niveles.
» Una comunicación eficaz que motive al equipo directivo y al personal de la empresa en su conjunto a desarrollar las tareas de su puesto de trabajo con seguridad.
» Una información y formación que permita a todos los trabajadores hacer una contribución responsable al esfuerzo necesario en materia de seguridad y salud.
» Un liderazgo visible y activo de la dirección para desarrollar y mantener el apoyo a una cultura de la prevención que sea el denominador común compartido por todos los estamentos de la organización.

La comunicación estratégica establece la puesta en marcha de sistemas eficaces para el intercambio de ideas y la búsqueda de sinergias. La comunicación colaborativa incentiva la búsqueda de diferentes enfoques para un mismo objetivo y fomenta la corresponsabilidad. La comunicación estratégica permite a la alta dirección y a los responsables de prevención expresar con exactitud los objetivos de prevención y de salud laboral de la empresa y las líneas de actuación más adecuadas para llegar a cumplir estos objetivos.


Cuando la comunicación es estratégica ayuda a vencer la resistencia a los cambios que se observan en todas las organizaciones. Además, evitando imposiciones unilaterales y apostando por la motivación, la comunicación hace posible que los cambios no terminen en fracaso.




3.2.- La rentabilidad


Las empresas deben abandonar la visión reactiva de la comunicación tradicional para apostar por la comunicación proactiva en la búsqueda de la escucha activa, el diálogo y la participación


La planificación de la comunicación es un proceso por el cual se busca dar respuesta, en el sustento de la misión y visión de la organización, a la pregunta sobre qué contar y cómo contarlo para conseguir un objetivo. Define, en esencia, cómo comunicar los mensajes adecuados a las personas correctas y en el momento idóneo.



En cuestiones de prevención de riesgos, la comunicación es una herramienta imprescindible para la mejora de la seguridad y salud básicamente porque permite un intercambio fluido de información, necesaria obviamente para el cumplimiento del plan de prevención y de la legislación vigente, pero también porque impulsa el intercambio fluido de inquietudes, sinergias y soluciones en materia preventiva. Para ello es necesario que todos los miembros de la empresa se sientan parte del proceso de mejora preventiva continua y faciliten la comunicación, tanto horizontal como vertical, con canales y medios consensuados y apropiados.


Pero, además, los procesos de comunicación se han convertido hoy en día en un gran foco de innovación social y económica. El reto es convertir la comunicación en una ventaja competitiva y de creación de valor. Una comunicación rentable es la que consigue convencer. La importancia de la gestión de la comunicación y de los factores intangibles en la gestión organizacional es cada vez más especializada, valiosa y útil.


Ofrecer los recursos a los trabajadores para que realicen satisfactoriamente su trabajo y motivarlos para que lo hagan con gusto y responsabilidad son algunos aspectos que deben convertirse en prioridad para los responsables de prevención de riesgos de las empresas. Pero además, la comunicación estratégica permite fomentar el liderazgo, la creatividad y la retroalimentación en la búsqueda de la mejora continua.


Para que la comunicación sea eficaz es necesario que sea horizontal y multilateral, que la información fluya de arriba abajo, de abajo arriba y entre los diferentes departamentos de la empresa de forma transversal. De esta manera, facilitamos la participación de todos en prevención y salud laboral y motivamos la aportación de ideas por parte de los que mejor conocen los puestos de trabajo, que son los propios trabajadores.


Por su parte, la alta dirección de la empresa, así como los responsables de prevención, deben abandonar la visión reactiva de la comunicación tradicional para apostar por la comunicación proactiva en la búsqueda de la escucha activa, el diálogo y la participación.


Es importante que el trabajador se sienta escuchado y considere que sus aportaciones se tienen en cuenta. Las peticiones, sugerencias o cualquier otra comunicación sobre prevención o salud laboral que llegue a dirección desde la plantilla han de ser analizadas y contestadas de forma personalizada, huyendo de las repuestas estandarizadas o de los silencios. De esta manera motivaremos la comunicación vertical ascendente y la participación.

 

 

 

 

 

 


3.3.- Obligación y conveniencia


Promover la comunicación de la Prevención de Riesgos Laborales desde todos los ámbitos responde en primer término a la necesidad de satisfacer el derecho a la información de los empleados.


La comunicación debe contribuir a generar una sociedad más informada, más formada y con espíritu crítico. Promover la comunicación de la Prevención de Riesgos Laborales desde todos los ámbitos responde, por ello y en primer término, a la necesidad de satisfacer el derecho a la información de los empleados. Pero, además, si nuestros procesos de comunicación son estratégicos conseguiremos, transmitir transparencia, confianza y credibilidad y cumplir los objetivos recogidos en el plan de Prevención de Riesgos Laborales y, en consecuencia en el plan estratégico de la organización.


Diversos estudios sobre las causas de los accidentes demuestran la importancia de incrementar la percepción de riesgos de los trabajadores. El 96% de los accidentes se producen por actos inseguros de los trabajadores (falta o incorrecto uso de equipos de protección individual, falta de seguimiento de las instrucciones de trabajo, uso de herramientas incorrectas o inadecuadas, falta de orden y limpieza del puesto de trabajo, etc.) y tan solo un 4% son debidos a condiciones o instalaciones inseguras.


La percepción de las causas de los accidentes está en su mayoría motivada por factores personales. Una comunicación eficaz permitirá dar a conocer el medio de trabajo y todas las circunstancias que lo rodean, concretándolas en los posibles riesgos, su gravedad y las medidas de protección y prevención adoptadas.


La comunicación cobra especial relevancia en las políticas de Prevención de Riesgos Laborales de las organizaciones. Como se ha señalado con anterioridad, la comunicación corporativa, en este caso en su vertiente interna, no busca solo informar a los trabajadores (que también), sino que se dirige a motivar, implicar y convencer. Así, estableciendo una estrategia de comunicación interna, específica para el programa de Prevención de Riesgos Laborales, basado en la escucha activa y el diálogo, se consigue la motivación y se estimula la participación de los integrantes de la organización. Además, una buena estrategia de comunicación genera confianza lo que redunda en un aumento de la eficacia de los procesos productivos.




3.4.- Obligaciones de la empresa en materia de comunicación y Prevención de Riesgos Laborales


La comunicación estratégica pretende conseguir una actitud favorable hacia la prevención y la interiorización y aplicación del Plan de Prevención de Riesgos Laborales.


La Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL), en sus artículos 18 y 19 establece la obligatoriedad de que todos los trabajadores reciban información y formación suficiente y adecuada, en materia preventiva. Así, según la legislación, las empresas deben tomar las medidas pertinentes para que los trabajadores reciban la información adecuada y suficiente respecto a:

1. Los riesgos para la seguridad y salud de los trabajadores en el trabajo, tanto aquellos que afecten a la empresa en su conjunto como a cada tipo de puesto de trabajo o función.
2. Las medidas y actividades de prevención y protección aplicables a dichos riesgos
3. Las medidas adoptadas en materia de primeros auxilios, lucha contra incendios y evacuación.

Más en concreto, se informará de:

1. Los riesgos generales que afectan a toda la empresa y de las medidas de emergencia (primeros auxilios, lucha contra incendios y evacuación).
2. Los riesgos específicos de cada puesto de trabajo referentes a:
» la utilización de máquinas y equipos de trabajo,
» la exposición a agentes químicos, físicos y biológicos,
» así como de las normas y medidas de prevención y protección aplicadas en cada caso.
3. También deben ser informados de cualquier cambio o modificación que se produzca en su puesto de trabajo.

La información tiene como finalidad dar a conocer a los trabajadores su medio de trabajo y todas las circunstancias que lo rodean, concretándolas en los posibles riesgos, su gravedad y las medidas de protección y prevención adoptadas. Pero la información ha de ser bidireccional, también los trabajadores tienen el deber de informar de inmediato a su superior jerárquico y a los trabajadores designados para realizar actividades preventivas, o en su caso, al servicio de prevención cuando exista, acerca de cualquier situación que a su juicio, entrañe un riesgo para la seguridad y salud de los trabajadores.


El tipo de empresa, tipo de contrato o la existencia o no de representantes de trabajadores no exime a los empresarios de sus obligaciones de información.


En cuanto a la formación, los empresarios están obligados a garantizar una formación suficiente en materia preventiva para todo el personal de la empresa, independientemente de la modalidad o duración del contrato. Las acciones de formación se desarrollarán dentro de la jornada laboral, tanto en el momento de su contratación, como cuando se produzcan cambios en las funciones que desempeñen o se introduzcan nuevas tecnologías o cambios en los equipos de trabajo.


Los empresarios deben ofrecer una formación preventiva básica de carácter general para todos los empleados de la empresa, y además habrá también una formación específica para cada puesto de trabajo o tareas de cada trabajador. En el caso de los trabajadores designados para la realización de actividades preventivas el contenido de la formación deberá establecerse en función de las responsabilidades que se les asignen (nivel básico, intermedio y superior) tal y como recoge el Reglamento de los Servicios de Prevención.


A través de la información adecuada, combinada con una formación completa y bien planificada, la empresa puede desarrollar las capacidades y aptitudes de los trabajadores para la correcta ejecución de las tareas que les son encomendadas. Pero, además, lo que se pretende, dando un paso más hacia la comunicación estratégica, es conseguir una actitud favorable hacia la prevención y la interiorización y aplicación del Plan de Prevención de Riesgos Laborales.


La información y la formación adecuadas hacen posible que el trabajador sea consciente de los riesgos a los que se somete en el desarrollo de su puesto de trabajo, que conozca también las medidas preventivas dispuestas y, por su puesto, sepa utilizarlas y, finalmente, que se implique en la cultura de prevención y mejora continua hacia el objetivo cero accidentes.




3.5.- Obligaciones de los trabajadores en materia de comunicación y Prevención de Riesgos Laborales


Los trabajadores tienen el deber de informar de inmediato acerca de cualquier situación que, a su juicio, entrañe un riesgo para la seguridad y salud de los trabajadores.



Según el artículo 29 de la Ley 31/1995, las obligaciones que tienen los trabajadores en materia de prevención de riesgos son las siguientes:

1. Corresponde a cada trabajador velar, según sus posibilidades y mediante el cumplimiento de las medidas de prevención que en cada caso sean adoptadas, por su propia seguridad y salud en el trabajo y por la de aquellas otras personas a las que pueda afectar su actividad profesional, a causa de sus actos y omisiones en el trabajo, de conformidad con su formación y las instrucciones del empresario
2. Los trabajadores, con arreglo a su formación y siguiendo las instrucciones del empresario, deberán en particular:

1. Usar adecuadamente, de acuerdo con su naturaleza y los riesgos previsibles, las máquinas, aparatos, herramientas, sustancias peligrosas, equipos de transporte y, en general, cualesquiera otros medios con los que desarrollen su actividad
2. Utilizar correctamente los medios y equipos de protección facilitados por el empresario, de acuerdo con las instrucciones recibidas de éste.
3. No poner fuera de funcionamiento y utilizar correctamente los dispositivos de seguridad existentes o que se instalen en los medios relacionados con su actividad o en los lugares de trabajo en los que ésta tenga lugar
4. Informar de inmediato a su superior jerárquico directo, y a los trabajadores designados para realizar actividades de protección y de prevención o, en su caso, al servicio de prevención, acerca de cualquier situación que, a su juicio, entrañe, por motivos razonables, un riesgo para la seguridad y la salud de los trabajadores
5. Contribuir al cumplimiento de las obligaciones establecidas por la autoridad competente con el fin de proteger la seguridad y la salud de los trabajadores en el trabajo.
6. Cooperar con el empresario para que éste pueda garantizar unas condiciones de trabajo que sean seguras y no entrañen riesgos para la seguridad y la salud de los trabajadores
7. Cada trabajador, independientemente de su ubicación en el organigrama de la empresa, deberá permanecer siempre atento a los riesgos existentes en la empresa, con especial atención a los de su puesto de trabajo, con el fin de evitar que se transformen en daños.





3.6.- Coordinación de actividades empresariales


Dar a conocer y compartir toda la información sobre los riesgos existentes y las medidas de prevención y seguridad es fundamental para el desarrollo seguro del trabajo de todos aquellos que intervienen durante la actividad laboral, formen parte o no de la misma empresa.


También el Artículo 24 de la ley, relativo a la Coordinación de actividades empresariales, establece:


“(…) Cuando en un mismo centro de trabajo desarrollen actividades trabajadores de dos o más empresas, éstas deberán cooperar en la aplicación de la normativa sobre Prevención de Riesgos Laborales. A tal fin, establecerán los medios de coordinación que sean necesarios en cuanto a la protección y Prevención de Riesgos Laborales y la información sobre los mismos a sus respectivos trabajadores, en los términos previstos en el apartado 1 del artículo 18 de esta Ley.


El empresario titular del centro de trabajo adoptará las medidas necesarias para que aquellos otros empresarios que desarrollen actividades en su centro de trabajo reciban la información y las instrucciones adecuadas, en relación con los riesgos existentes en el centro de trabajo y con las medidas de protección y prevención correspondientes, así como sobre las medidas de emergencia a aplicar, para su traslado a sus respectivos trabajadores.(…)”


La comunicación es fundamental cuando las empresas (ya sean empresas titulares, subcontratistas, autónomos,…) comparten el lugar de trabajo. Los riesgos existentes en el mismo, los riesgos que puedan aportar aquellos que vienen de fuera a desarrollar actividades (por subcontratación, labores de mantenimiento por parte de empresas externas, etc…), las medidas preventivas de todos ellos, en definitiva la información existentes en esta materia, deben trasmitirse con el fin de conseguir una óptima coordinación en materia de prevención.


Dar a conocer y compartir toda la información sobre los riesgos existentes y las medidas de prevención y seguridad es fundamental para el desarrollo seguro del trabajo de todos aquellos que intervienen durante la actividad laboral, formen parte o no de la misma empresa.




3.7.- La comunicación de prevención, preferentemente por escrito


La base de la comunicación en Prevención de Riesgos Laborales debería ser preferentemente escrita, de manera que queden claramente definidos, sin lugar a ambigüedades ni dudas, los derechos y deberes de los trabajadores en esta materia



La comunicación de prevención se debe realizar preferentemente por escrito. Si bien la ley establece el término “por escrito” tajantemente en la comunicación con las administraciones (Inspección de trabajo art.43 LPRL, autoridad laboral art. 23), no lo hace así en el resto del texto de la ley. Sin embargo, otras normas publicadas posteriormente sí lo indican así en algunos aspectos de la comunicación o lo establecen como “preferentemente” por escrito: Es el caso de RD 664/97 Riesgos biológicos art. 8, RD 773/97 sobre EPIS art. 8, RD 1215/1997 sobre equipos de trabajo, Artículo 5, etc…)


Un ejemplo concreto, el Real Decreto 773/1997, de 30 de mayo, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la utilización por los trabajadores de equipos de protección individual, en su artículo 8 señala:

“1. De conformidad con los artículos 18 y 19 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, el empresario deberá garantizar que los trabajadores y los representantes de los trabajadores reciban una formación e información adecuadas sobre los riesgos derivados de la utilización de los equipos de trabajo, así como sobre las medidas de prevención y protección que hayan de adoptarse en aplicación del presente Real Decreto.
2. La información, suministrada preferentemente por escrito, deberá contener, como mínimo, las indicaciones relativas a…)”

El redactor de la norma establece con esta redacción que el formato “escrito” puede garantizar que queden claramente definidos, sin lugar a ambigüedades ni dudas, los requisitos que considera fundamentales para la seguridad y protección de los trabajadores.


La escritura es un medio que puede facilitar el tránsito de las ideas de una persona a otra, y como en cualquier tipo de comunicación debe cumplir con las funciones de información, expresión y en ocasiones incluso de motivación. Los mensajes correctamente escritos en las empresas influyen además en el buen funcionamiento de la compañía, proporcionan una imagen de la misma tanto interna como externa y son permanentes, a diferencia de la comunicación oral. Esta última característica es primordial ya que gracias a ella las ideas, pensamientos, instrucciones y cualquier tipo de mensaje queda no solo grabado, sino a mano en cualquier momento.


Aunque la comunicación se basa en la relación interpersonal oral, mucho más ágil, personalizada y clarificadora, la base de la comunicación en Prevención de Riesgos Laborales debe ser escrita, de manera que queden claramente definidos, sin lugar a ambigüedades ni dudas, los derechos y deberes de los trabajadores en esta materia, apoyando y recalcando aquellos aspectos clave considerados críticos por las consecuencias que se deriven de actuaciones u omisiones incorrectas.


Por ello, para muchas empresas, la mayoría de las que han participado en este estudio de CEPYME-Aragón, la elaboración de un procedimiento normalizado por escrito constituye la mejor forma de asegurar que todos los trabajadores son informados y formados convenientemente y de la forma prevista. La constancia escrita de la acción informativa realizada compromete en su correcta ejecución, controlándose periódicamente la aplicación del procedimiento. Además, al estar claramente definidas por escrito las obligaciones y responsabilidades se incentiva la adopción de medidas correctoras.



 

 

 

 

 

 

La comunicación escrita nos permite hacer un ejercicio de autoconocimiento y evaluación muy positivo para el avance en la adopción de medidas tendentes a eliminar los riesgos y mejorar las condiciones de trabajo. Así tendremos un mayor conocimiento de la situación y de los riesgos o deficiencias existentes tanto en un ámbito específico como en el contexto global de la empresa. Todo ello permite una mayor precisión en el diagnóstico de las posibilidades de actuación y un mejor seguimiento y control de las actuaciones que se deriven de las comunicaciones de los riesgos.


Por ejemplo, en aquellas empresas que han establecido un procedimiento de este tipo, habitualmente éste contiene aspectos como los siguientes:

» En el momento de su contratación el trabajador recibirá una copia del Plan de Prevención de Riesgos Laborales en el que se explicarán los aspectos de gestión y organización de la empresa, relacionados con la salud laboral. Asimismo, se le entregará también una copia resumida del plan de emergencia y las normas generales de la empresa, y se le informará por escrito de los riesgos generales existentes y las medidas de prevención y protección aplicables a dichos riesgos, así como de las medidas de emergencia adoptadas. Por su parte, el trabajador deberá dejar constancia de que, efectivamente, ha sido informado.


» Por otro lado, e independientemente de la información inicial recibida, el mando directo deberá informar al trabajador de los riesgos específicos del puesto de trabajo que ocupa. El contenido de dicha información se desarrollará en función del puesto de trabajo, y vendrá indicado por el coordinador de prevención, basándose en las instrucciones de las máquinas y equipos, las fichas de seguridad de los productos, las normas de referencia y la legislación y reglamentación aplicable.


» Para cada puesto de trabajo se dispondrá de una hoja informativa en la que se indique claramente los riesgos del puesto y las medidas y normas de seguridad adoptadas en cada caso.


» Este documento será actualizado periódicamente o cuando se produzcan cambios en la maquinaria, equipos, métodos de trabajo, o tareas que tenga que llevar a cabo el trabajador siempre que se modifiquen sustancialmente las condiciones de seguridad.


» El mando directo entregará este documento a los trabajadores, haciendo constar los receptores, la fecha y la firma de los mismos, de manera que se pueda llevar un control, debiéndose complementar además esta información escrita con la necesaria información verbal.


» Con respecto a la formación, en el plazo no superior a 15 días desde su contratación, el nuevo trabajador debe recibir una formación inicial en materia preventiva que, necesariamente, debe contener los siguientes aspectos:

– Manual General de Prevención y procedimientos de actuación en los que esté implicado
– Normas generales de prevención en la empresa
– Plan de emergencia

» Los mandos intermedios son los encargados de impartir la formación específica del puesto a los trabajadores a su cargo, incorporando los aspectos de seguridad y prevención necesarios para ejecutar de forma segura los trabajos y operaciones críticas propias de cada puesto de trabajo. Para ello se utilizarán como base los procedimientos e instrucciones de trabajo de cada sección. Para facilitar el desarrollo de la acción formativa en el puesto de trabajo se asignará a cada nuevo trabajador o en todo cambio un monitor de formación que podrá ser un operario específicamente designado para esta función o el propio mando directo.


» De forma continuada, la dirección de la empresa establecerá anualmente un programa formativo en materia de Prevención de Riesgos Laborales, integrado dentro del programa formativo general de la empresa, al que además de los trabajadores deben asistir también directivos y técnicos.





3.8.- Los responsables


Es importante que la dirección consulte con los trabajadores o sus representantes los contenidos de los planes informativos y formativos de Prevención de Riesgos Laborales antes de ponerlos en marcha.


La dirección de la empresa es responsable de asegurar que todos los trabajadores poseen la información y formación adecuadas a sus funciones. Es necesario, por lo tanto, que mantenga un plan informativo y formativo de Prevención de Riesgos Laborales que abarque a toda la organización, proporcionando los medios y tiempo necesarios para su consecución. Es importante que la dirección consulte con los trabajadores o sus representantes los contenidos de estos planes informativos y formativos antes de ponerlos en marcha.


Los líderes de una empresa (los altos directivos, los administradores y/o el consejo de administración o de dirección) están en condiciones de prevenir los accidentes y las enfermedades en el lugar de trabajo de los siguientes modos:

1. comprometiéndose a adoptar y a comunicar una estrategia de gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo efectiva
2. desarrollando sólidos sistemas de gestión de seguridad y salud
3. supervisando el rendimiento de dichos sistemas
4. siendo un buen ejemplo a seguir en todo momento y en todos los procedimientos de seguridad
5. motivando al personal a participar en el aseguramiento de una buena seguridad y salud

El coordinador y responsable de prevención. El responsable de prevención de riesgos debe realizar las evaluaciones de riesgos en el seno de la empresa y debe comunicar a la organización los riesgos identificados en cada puesto de trabajo, así como las medidas preventivas necesarias para su debido control, entre las que se incluyen las acciones formativas. Asimismo, actuará de asesor para indicar a los mandos intermedios qué aspectos clave de seguridad y salud deben ser transmitidos a los trabajadores.


El responsable de comunicación. En el área de la comunicación interna, en el aspecto concreto de la Prevención de Riesgos Laborales, el responsable de comunicación deberá cuidar de informar a todos los trabajadores, en especial a los de nuevo ingreso, de los riesgos generales detectadas en la empresa y de las normas establecidas. Además es el encargado de diseñar, coordinar, e implantar el programa de información preventiva e integrarlo dentro del programa general de comunicación de la empresa. También es el responsable de implantar programas de motivación especiales para implicar a los trabajadores en este aspecto.


El delegado de prevención como representante de los trabajadores deberá velar para que todos ellos estén informados y formados en materia de Prevención de Riesgos Laborales, comprobando además que el programa de formación preventiva de la empresa se realiza de acuerdo a lo previsto.


Los mandos directos son los responsables de informar a los trabajadores a su cargo sobre los riesgos para la seguridad y salud laboral y sobre la forma de llevar a cabo las tareas de forma correcta y segura. Deberán impartir la formación específica, del puesto de trabajo al personal de su sección, resaltando aquellas tareas críticas y los equipos de protección individual y ropa de trabajo necesaria en cada caso. Contarán cuando se considere necesario con apoyo y asesoramiento de personal especializado interno o externo a la empresa. El mando directo es el responsable de que los trabajadores que dependen de él están en condiciones de trabajar individualmente y de manera autónoma en las tareas propias de su puesto de trabajo.


El coordinador de formación Es el responsable del proceso formativo de los trabajadores en Prevención de Riesgos Laborales, pero no es el responsable de autorizar a los trabajadores para que trabajen de forma autónoma. Esto lo hará el mando directo.


Los trabajadores tienen el derecho a ser informados y formados sobre los riesgos laborales a los que están expuestos, y al mismo tiempo tienen el derecho de comunicar cualquier aspecto relativo que consideren oportuno en relación a posibles sugerencias de mejora de la acción formativa. A su vez deben comunicar cualquier situación que detecten que pueda generar peligro para sí mismos o para otros trabajadores.




3.9.- Comunicación de crisis


En situaciones de crisis, la comunicación estratégica se convierte en un potente aliado para la empresa. En su relación con los públicos internos reforzando el sentimiento de pertenencia y en su relación con los públicos externos y la sociedad en general manteniendo la confianza y la reputación


La opción a considerar y la menos deseada en cuanto a la comunicación en Prevención de Riesgos Laborales es el control “a posteriori”, única actuación a realizar una vez que han aparecido los problemas, bien sean catalogados como incidentes, o en el peor de los casos, como accidentes, lo cual viene a poner en evidencia la debilidad del sistema preventivo, indicando sus fallos.


Se hace entonces necesario iniciar procedimientos de investigación, análisis y registro de los factores que han podido producir dichos inoportunos y poco deseables acontecimientos, que afectan por una parte a la integridad personal, y por otra a la continuidad del ciclo productivo.


La empresa deberá de inmediato poner en marcha una serie de acciones entre las que conviene establecer un plan de comunicación de crisis en el que, entre otras cuestiones según el incidente producido, debe de tomarse medidas como:

» Nombrar una comisión de crisis.
» Nombrar un portavoz de la comisión
» Estudio de la situación
» Detección de los factores causales,
» Elaboración de un programado plan de actuación,
» Adopción de todas aquellas medidas preventivas que mejor se adapten a los riesgos específicos detectados.
» Aplicación de controles periódicos que garanticen la idoneidad de las nuevas medidas correctoras adoptadas.
» Comunicación estratégica permanente y personalizada con los grupos de interés, en especial con el interno y, sobre todo, con el que haya estado implicado de alguna manera en el incidente.
» Atención estratégica permanente y disponible con los medios de comunicación a través de un portavoz de la compañía.

Por tanto se está ante un mecanismo de prevención activo, que pretende anticiparse a situaciones negativas, identificando los posibles focos de riesgo y estableciendo, por una parte, mecanismos de aislamiento de los mismos, y por otra, si ello no fuera posible, aislando del riesgo al personal, para lo cual se establecen dispositivos e implementos de protección personal, que minimicen la posibilidad de accidentes y por tanto ayuden a mantener el mejor estado la salud e integridad de todo el personal.


En situaciones de crisis, la comunicación estratégica se convierte en un potente aliado para la empresa. En su relación con los públicos internos reforzando el sentimiento de pertenencia y en su relación con los públicos externos y la sociedad en general manteniendo la confianza y la reputación.

 

 

 

 

 

 

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