Innovación en la Comunicación en Prevención de Riesgos Laborales


5| Resultados obtenidos


No se trata sólo de cumplir con las normas legales referentes a la salud y la seguridad laboral, sino de incluir una buena conciencia y unas prácticas adecuadas para promover, fomentar y mantener el bienestar y la salud en el marco de una empresa socialmente responsable.


La normativa de Prevención de Riesgos Laborales establece que el empresario tiene el deber de proteger a los trabajadores frente a los riesgos producidos en el entorno de trabajo, así como garantizar la prevención, mediante la adopción de las medidas que sean necesarias. Para ello, deberá llevar a cabo, muchas actuaciones recogidas en la legislación, entre las que se encuentran acciones propias de comunicación como:

» El empresario deberá incorporar la prevención a todos los niveles jerárquicos, implicando a todo el personal, y definiendo su responsabilidad en el ámbito de la Prevención de Riesgos Laborales.
» Garantizar la consulta y participación de los trabajadores, en todo lo que tenga relación con la salud laboral de los mismos.
» Informar y formar a los trabajadores en los riesgos generales y específicos existentes en la empresa, así como en la prevención de los mismos.
» Elaborar y conservar a disposición de la autoridad laboral, la documentación que indica la ley.
» Deberá llevar a cabo las actuaciones necesarias para dar cumplimiento a sus obligaciones en materia de coordinación de actividades empresariales con las empresas concurrentes en el centro de trabajo.

Del mismo modo, el artículo 29 de la Ley 31/95 de Prevención de Riesgos Laborales establece que corresponde a cada trabajador la obligación de velar, según sus posibilidades y mediante el cumplimiento de las medidas de prevención que en cada caso sean adoptadas, por su propia seguridad y salud en el trabajo y por la de aquellas otras personas a las que pueda afectar su actividad profesional, a causa de sus actos y omisiones en el trabajo, de conformidad con su formación y las instrucciones del empresario. En consecuencia, son obligaciones de los trabajadores, entre otras, las siguientes que tienen que ver con acciones de comunicación:

» Cooperar con el empresario para garantizar unas condiciones de trabajo seguras. Para ello debe estar permanentemente informado y motivado en este sentido.
» Informar de inmediato sobre las situaciones que, a su juicio, entrañen riesgos para la seguridad y salud de los trabajadores.
» Utilizar siempre y correctamente las herramientas y medios con los que desarrollen su actividad, los medios y equipos de protección personal, así como los dispositivos de seguridad existentes o que se instalen, relacionados con su actividad o en los lugares de trabajo en los que desarrolle la misma.
» Comunicar al empresario las situaciones de salud incompatibles con su trabajo

Un paso más. En el estudio que CEPYME-Aragón ha realizado sobre comunicación en Prevención de Riesgos Laborales se pone de manifiesto que en las organizaciones saludables, el bienestar y la salud orientan la conducta, las acciones y las decisiones en la visión y misión de la empresa.

Así, las empresas de éxito en este ámbito, no tratan sólo de cumplir con las normas legales referentes a la salud y la seguridad laboral, sino que trabajan para incluir una buena conciencia y unas prácticas adecuadas que promuevan, fomenten y mantengan el bienestar y la salud de los empleados más allá del cumplimiento de la legislación vigente y en el marco paraguas de una política activa en Responsabilidad Social Corporativa.



Para estas empresas, un entorno de trabajo saludable es aquel en el que trabajadores y empresarios colaboran en un proceso de mejora continua para promover y proteger la salud, seguridad y bienestar de los trabajadores y la sustentabilidad del ambiente de trabajo en base a los siguientes indicadores:

1. La salud, la seguridad y el bienestar en conjunto.
2. Los recursos de salud personales.
3. Las formas en que la comunidad busca mejorar la salud de los trabajadores, sus familias y de otros miembros de la comunidad

Así, las empresas comprometidas establecen desde la dirección hacia los empleados y de forma transversal y global una política de salud, en la que se definen claramente los objetivos generales de la organización en este ámbito.


Posteriormente, definen un plan de acción que incorpora los aspectos de asistencia, prevención y promoción de la salud, teniendo en cuenta también el fomento de buenas prácticas en lo cotidiano. Una vez definido el modelo, los objetivos y el plan de acción ponen en práctica lo planificado y analizan los resultados incluyendo un documento con propuestas de nuevas mejoras.


Las empresas saludables, y que han colaborado en este estudio, cuentan con el compromiso de la dirección para poner en marcha este plan. Asimismo, cuentan con la colaboración de los trabajadores que se implican a la hora de realizar el autodiagnóstico previo y la definición posterior de los planes de prevención, asistencia y promoción de la salud. En estas empresas se practica la escucha activa y la implicación.

Según se ha podido comprobar en este estudio, las empresas suelen realizar un pequeño cuestionario antes de empezar a definir su plan estratégico: Entre otras cuestiones evalúan: cuál es el problema o situación que se quiere mejorar, qué resultados se desean obtener, cuáles son los destinatarios del proyecto, qué estrategias son las más adecuadas para cumplir objetivos, qué indicadores se deben usar para evaluar el proceso, de qué recursos se disponen, cuándo debe iniciarse y desarrollarse el plan y quién o quiénes serán los responsable de llevarlo a cabo.



Una vez claro el plan de acción, y definidos los objetivos generales en Prevención de Riesgos Laborales, se elabora el plan de comunicación específico en el entorno 2.0, tanto en su vertiente externa como interna y de crisis. Este plan de comunicación forma parte del plan de comunicación global de la empresa y responde a su visión y misión.


La mayoría de las empresas consultadas y que desarrollan acciones de comunicación en Prevención de Riesgos Laborales lo hacen de forma profesional y estratégica y lo contemplan por escrito en un plan de comunicación.


Por norma general, el plan de comunicación es un documento marcado por los objetivos generales de la compañía en materia de comunicación y cerrado a un periodo de tiempo. Su desarrollo está basado en el plan estratégico y el programa de actuaciones definido por la dirección y basado en la cocreación, la participación y la escucha activa. Es estratégico, flexible e integral.


Como metodología, en su mayoría, se utilizan los análisis DAFO a modo de auditoría. En función de los resultados se definen los objetivos, que deben ser específicos, cuantificables, alcanzables y medibles, y los públicos a los que la empresa se quiere dirigir. La segmentación de públicos que ofrecen las nuevas herramientas de comunicación facilitan enormemente los procesos de comunicación, por lo que son tenidos en cuenta en este proceso. De esta manera, las empresas definen con precisión a quién quieren llegar, qué saben de su público, cuáles son sus necesidades, quién le puede informar y qué dificultades de comunicación se encuentran para influir y convencer.


Las empresas que han participado en este estudio consideran que el mensaje debe ser el centro de la comunicación, muy por encima de la herramienta o el canal de difusión. Es necesario, aseguran, crear mensajes fuertes y claros que se adapten al público al que van dirigidos. Su objetivo es informar a sus públicos, pero también motivar e influir.

 

 

 

 

 

 

Una vez definidos los mensajes y la estrategia, se ponen en marcha las acciones de comunicación. Es decir, cómo comunicar. En este paso, se definen los mecanismos y las herramientas que las empresas van a desarrollar para conseguir los objetivos marcados con anterioridad en el plan de comunicación.


En este punto, a la hora de elegir las acciones de comunicación más adecuadas, se tienen en cuenta no solo los objetivos sino también las nuevas herramientas que, combinadas con las más tradicionales, pueden facilitar el trabajo y conseguir que el plan sea un éxito.


En la actualidad, el bombardeo de datos que recibimos es tan grande que resultaría imposible para una persona asimilar toda esta información. Por lo tanto, son muchas las herramientas que el usuario utiliza para acceder a una determinada información, pero sólo se implica cuando se siente parte de ella. El valor de la información no está en la cantidad que se recibe si no en su relevancia. Para la mayoría de las empresas consultadas lo más importante, y lo más complicado en este proceso, es crear experiencias que enganchen al receptor, que lo convenzan y lo impliquen.


Así, una de las últimas tendencias en las estrategias de comunicación que ponen en marcha las empresas excelentes es el uso de la cocreación como la mejor forma de implicar y motivar. Las iniciativas son todavía incipientes, pero algunas empresas ya comenzado a socializar desde su interior, dando el protagonismo al empleado para que contribuya a guiar a las empresas.


Las compañías que cocrean con sus empleados, les dan voz, conocimiento y herramientas (como las redes sociales internas) para colaborar entre sí y contribuir a construir entre todos lo que la empresa realmente es. Sólo de esta manera se entiende una organización más humana, capaz de transmitir valores reales.


Las empresas que han participado en este estudio de CEPYME-Aragón consideran que sus públicos de interés están cada día más formados, son cada día más avanzados en el uso de las nuevas tecnologías y también son más selectivos. Por ello, son conscientes de que es necesario adecuarse a su público para conseguir el éxito. De esta manera, se plantean que los contenidos tienen que aportar mínimamente lo que su usuario necesita.


Otra de las novedades destacadas por las empresas es que, en los últimos años, los niveles de confianza también están experimentando una gran evolución. Cada día aumenta la desconfianza en la perfección de las empresas. Para ello, las últimas tendencias en comunicación estratégica recomiendan generar confianza con naturalidad, contando los hechos reales sin ocultar información y no creando falsas expectativas.


Los usuarios son hoy por hoy multiplataforma. Esto hace que si el mismo contenido llega por diferentes vías tanto online como offline el usuario se satura y penaliza directamente a la empresa con su indiferencia. Las diferentes plataformas tienen sus peculiaridades y su público y el contenido se debe adecuar a ellas. Cada mensaje debe tener su canal. Las empresas consultadas segmentan públicos y también canales, herramientas y contenidos.


Aún así, no podemos olvidar que España es líder europeo en penetración de ‘smartphones’, con un 81% de teléfonos inteligentes sobre el total de móviles, lo que supone diez puntos por encima de la media, después de crecer cinco puntos en el último año, según la 15ª edición de su informe anual ‘La Sociedad de la Información en España’. España también está a la cabeza de Europa en el uso de Smart TV. El 69,1% de los usuarios ya sólo envía correos de forma electrónica. El 63,4% comparte fotos sólo de forma digital y el 78% de la población usa la mensajería insta instantánea casi con la misma frecuencia que la llamada a móvil 81%.


Por lo tanto es indiscutible, así se refleja en los resultados de este estudio, que la vía más eficaz para llegar al público español es el smartphone. Las empresas ya van adaptando sus herramientas de comunicación a la movilidad. El mundo de las aplicaciones está evolucionando a un ritmo extraordinario y aumenta cada día. Las empresas excelentes deben estar al día de las novedades y crear contenido interactivo. En este sentido, y por norma general, las empresas que innovan en su línea de producción también lo hacen en su comunicación.


Hoy por hoy, la comunicación es, también, audiovisual. La consultora Nielsen y Google colaboraron para la realización de un estudio sobre la evolución del video digital. El análisis reveló que para los usuarios de 18 a 49 años de edad, el tiempo dedicado a ver televisión se redujo en casi un 10%, mientras que el tiempo dedicado a YouTube se disparó un 44% desde diciembre 2013 a diciembre 2014. Las empresas que han participado en este estudio son conscientes de esta situación y muchas de ellas presentan sus comunicaciones específicas de Prevención de Riesgos Laborales en formato audiovisual a través de plataformas como esta.


Por otro lado, el auge de las redes sociales las sitúa como una de las herramientas de comunicación más importantes en la actualidad y con un enorme potencial de futuro. Así, las redes sociales en las que la Prevención de Riesgos Laborales está abriendo un camino importante son Twitter para información y aplicaciones prácticas y Linkedin para servicios profesionales.

También las redes sociales privadas se perfilan como canal de comunicación interna empresarial cada día con mayor potencial, alternativa clara a los tradicionales canales corporativos online, tales como intranet, webs o blogs. Estas redes sociales pueden desarrollarse a medida, permiten ofrecer contenido segmentado, tienen un componente más social e incitan a la participación, tal y como están utilizando algunas de las empresas que han participado en este estudio.



Todas estas herramientas son mecanismos de comunicación para la empresa y están siendo utilizadas para la comunicación de la Prevención de Riesgos Laborales, en mayor o menor medida, por la mayoría de las empresas que han sido consultadas por CEPYME-Aragón.


Hoy por hoy, las empresas son conscientes de que, por supuesto, es preciso informar y estar informado, con transparencia y rigor. Pero también, es necesario concienciar y estar motivado para implicar a todos los agentes en el desarrollo de su responsabilidad. De esta manera, los planes de comunicación interna incluyen, también, acciones de implicación y motivación dirigidos en particular a aspectos relacionados con el ámbito de la Prevención de Riesgos Laborales.


En conclusión, las empresas excelentes en su gestión y que también lo son en la comunicación de Prevención de Riesgos Laborales son aquellas en las que, tanto los empresarios como los trabajadores, se convierten en defensores de los beneficios humanos y sociales derivados de unos entornos de trabajo seguros y saludables.


Las empresas excelentes y comprometidas con el entorno en el que viven son las que favorecen una vida laboral sostenible y de calidad, conscientes de la importancia que la seguridad y la salud en el trabajo tienen para el impulso de la productividad y competitividad de las empresas y del bienestar social.

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